martes, 23 de agosto de 2016

La muerte de un amigo

Un loco, un técnico de sonido que odiaba la técnica y amaba la música. La música, el bajo que tampoco ha sobrevivido a un último golpe, la vida que decía detestar, el tequila y México del que no se pude despedir, ni siquiera actualizar la imagen de una tierra natal de la que recordaba sólo los olores.
Recuerdo tener eternas conversaciones absurdas, fervientes debates sobre si Queen hizo el primer videoclip o no, sobre Leyre Pajín, o sobre la sensualidad de las chonis... Someternos a torturas de comida picante, minipellizcos o a ver quien ofendía más al otro.
También los épicos "no hay cojones" y acabar retenidos e identificados por la polícia. O la histórica cura para la tristeza, bañarse con ropa en el mar sea cuando sea, de madrugada, en pleno noviembre. 
Sinceramente no te echaba de menos, pero tampoco te había olvidado, hace más de un año que no nos veíamos, pero siempre te he calificado como "el amigo que desaparece y vuelve aparecer tiempo después y tienes la sensación de que fue ayer". Ahora realmente te añoro.
Al otro lado del silencio siempre fue nuestra canción, hasta siempre amigo. Bañarme sin ti hoy ha sido más frío que aquella noche de invierno.

 


Para Kevin.

Te quiere, Najoua.

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