domingo, 6 de abril de 2014

Abuelo

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

Miguel Hernández

A mi abuelo materno no lo conocí, a penas recuerda su rostro mi madre, pero sí sus gestos, fue minero y murió por serlo. Hubiese sido un gran abuelo.

A mi abuelo paterno lo conocí, un hombre serio, agricultor, un hombre de campo que vivió en la ciudad, nuestra relación no fue buena, ideológicamente ahora chocamos, pero de pequeña eran sus actos los que me chocaban a mí. Fui su primera nieta, vinieron 14 después de mí. Me dijó que si hubiese sido chico sería mejor, no le entendí. Ahora sí, no me duele sus comentarios más bien lo considero una victima de la ignorancia, o quizás lo justifico porque le quiero.

Viernes 4 de Abril murió el hombre que quise que me quisiese, por el que competía con mis primos. En los festivos me daba monedas, más que a los otros,  me llevaba al campo con él,me hacia feliz. En estos 10 últimos apenas le he visitado, por ello seguramente no lo conozco. Pero quiero conservar un momento, una imagen, una sensación, un aroma tal vez: Al-Garraf, su pueblo de origen, el Atlas, verano, día festivo, él echando la siesta y yo balanceándome en un columpio que construyó para mí y que aun sigue en el mismo árbol, un olivo, a olivo olía. 


Que la tierra te sea leve, te quiero.

.-Dawn

3 comentarios:

  1. Bonita, dura, real esta historia. Un abrazo, Dawnett.

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  2. Que bonito es Garraf, espero que volvamos.

    Que la tierra le sea leve, y sigue creciendo preciosa.

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