domingo, 17 de noviembre de 2013

40 años de una masacre y la labor policial

El 14 de noviembre de 1973 comenzaron unas revueltas estudiantiles en Atenas recitando un juramento en la azotea de universidad politécnica de Atenas:
«Nosotros los estudiantes de Centros de enseñanza Superior juramos en nombre de la libertad, luchar hasta el final para garantizar:
1. Las libertades académicas 2. El asilo universitario 3. La retirada de todas las leyes y ordenanzas represivas.
Como era algo en nombre de la libertad obviamente la policía tuvo que intervenir, y todos aquellos que se habían atrevido alzar la voz, fueron victimas de la brutalidad policial. Que curioso, me suena tan reciente.
De pequeña quería ser policía, inocente, lo decía orgullosa, pero esa ilusión me duró poquito. Un día cuando tenía unos 6 años en Larache, un festivo, el tercer día de la fiesta del cordero, dos furgonetas con la misión de desalojar de una baraca, eso no era ni siquiera una vivienda digna, en la que llevaba viviendo mi abuela más de 20 años, desde que huyó del campo. No consiguieron desalojarla, éramos muchísimos en esa baraca ese día, y entonces aun existía solidaridad en el barrio, y todos la apoyaron. Todo el mundo recibió golpes, mayores, pequeños, ancianos. Yo no lloré, no paraba de mirar la brutalidad y frialdad de los agentes de sorprendía, como no se conmovían con los lloros y suplicas de tanta gente, gente que todo eso era lo que tenía.
Entonces comprendí que no estaba hecha para ser policía ni nada parecido, pensé que esa profesión protegía a los débiles, yo quería ser policía para proteger a esas personas como mi abuela. No generalizo, habrá policías honrados que se negarían hacer cosas así.
Esa fue la primera decepción de muchas, aprendí a leer y descubrí que esa brutalidad policial no era propia de los países del tercer mundo, ni del pasado. Yo misma en la primavera valenciana fui victima de dicha brutalidad, por participar en la protesta que calificaron de  "violenta e ilegal". No golpeé a nadie, ni yo, ni muchos, en cambio aun tengo rastro de una quemadura en el muslo por una pelota de goma por parte de los antidisturbios. El uso de esas pelotas en un país democrático deberían ser ilegales. Así que sí, violenta e ilegal, pero no por nuestra parte.
Regresando a Atenas, la mañana del 17 de noviembre, tras de una serie de sucesos que comenzaron con la entrada de tanques, sí tanques en una universidad. Nunca he visto un tanque, y si tengo que verlo, espero que sea en un museo, no en la entrada de mi centro de educación. Ese días los soldados y policías abrieron fuego contra los estudiantes, 83 victimas mortales y tal vez más. Entre ellos varios estudiantes menores, civiles no vinculados a la revuelta e incluso un niño de 5 años. Y miles de heridos.
Cuando estuve en Atenas en 2010, desconocía esta historia, pero la próxima vez sin duda iré a la Politécnica y dejaré una rosa -y no otra flor- como tributo a estos héroes.  
.-Dawn

2 comentarios:

  1. Cuentan, y supongo que será verdad, que los turcos que ocupaban el Parthenon empezaron a desmantelar las columnas para sacar las láminas de plomo que habían entre sus partes y usarlas para disparar a los griegos. Éstos decidieron proveer de munición a los turcos a fin de que dejaran intacto el edificio.

    Byron andaba por allí, no sé si antes, después o durante el asalto. Un héroe, se diría..., hummm, no sé, desconfío de las heroicidades románticas que no son otra cosa que posturas fashion in the moment. Posturitas. Muchos de ésos acaban después en consejos de administración poniendo el cazo.

    Otros no: héroes, digo. Son aquéllos que Brecht dice imprescindibles.

    Demasiadas veces ésa, la libertad, y la otra, la dignidad, fagocitan héroes que no debieron verse obligados a serlo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué paradoja, las columnas de la madre democracia son sostenidas por balas.
      O al menos el simbólico Parthenon .
      Estoy de acuerdo, seguramente hubiesen acabado o han acabado "poniendo el cazo".
      Pero a ésos, nada les agradezco.
      También en eso estoy de acuerdo contigo y con Brecht, pero no creo que existan héroes reales que no se hayan visto obligados a serlo, y por lo tanto imprescindibles.

      Eliminar