viernes, 27 de septiembre de 2013

El vuelo del moscardón


Esa es la mejor forma de describir en este momento nuestro ritmo de vida. Esta el delicado vuelo de la mariposa, el sofisticado vuelo de la mosca, el torpe volar de los escarabajos, el rítmico vuelo de la abeja y el "imposible" vuelo del Moscardón. 



Yo personalmente siempre acabando relacionando todo con la música, he compuesto pocas cosas en mi vida, y lamentablemente son muy mediocres, pues con el violín es casi imposible y soy una pésima pianista. Aun así, en esa relación llevo la vida cotidiana al terreno de la música, siempre. Pues me ayuda a comprender mejor.



Rimsky Korsakov, célebre compositor, a pesar de no ser de mis favoritos. Compuso posiblemente una de mis obras favoritas y complejas a la hora de tocar. Para mí un "imposible", tal vez sea porque no soy lo bastante rápida, ni tenga los dedos los suficientemente largos y finos, pero lo más probable es que le tengo un temor a dicha obra que me entorpece -como si no fuese ya lo bastante torpe-.

La he escuchado miles de veces interpretada, por miles de músicos. Pero David Garrett, entonces violinista más rápido del mundo, la tocó en exactamente 65,26 segundos. Hasta entonces un imposible. En esos segundos, yo visualicé el vuelo imposible del abejorro y algo más. 

Antes de eso escuchaba dicha pieza que posiblemente me agradaba por el simple hecho de que la viese como un reto o tal vez una meta. Pero con Garrett capté el mensaje de Korsakov. Aunque hay gente que diga que un violín tocado con tanta rapidez pierde sentido, se equivocan Un instrumento es sólo una herramienta para llegar a transmitir y comprender el mensaje plasmado en las partituras, no sé le tiene que etiquetar en ningún rango.

Un ritmo frenético en el cual se toca hasta el tempo, con ininterrumpidas carreras de semicorcheas cromáticas.Pero esa es su única particularidad. En su momento, me parecía estúpido la gran importancia que le daban sólo por su tempo. Pero no es eso la que la hace única. 


Sino que su mensaje se capta con tantísima facilidad. 


El ritmo de vida de la sociedad occidental y prácticamente del mundo entero, gracias a la globalización ese este,  al igual que esta pieza, sólo tiene esa peculiaridad que la hace complejo. En obra ni la altura ni el rango de las notas son altos. Somos así, lo hacemos todo rápido, embalados, controlando el tiempo, como si persiguiéramos algo. Vivir se ha convertido en una vertiginosa y agotadora carrera para millones de personas. Supongo que es el precio que pagamos por querer tantas cosas.

No quiero acabar llevando el ritmo de un moscardón, musicalmente no, pero a la hora de vividlo  prefiero que siga siendo un imposible. Acabaríamos siendo unas autómatas que lo tiene todo, pero no tienen ni cuando ni con quién disfrutarlo. 



.-Dawn


2 comentarios:

  1. ¿Es esta tu forma de decir que no te gusta el reloj que te regalé?
    Es tal como dices. ¿Recuerdas la semana que pasamos en al-Garraf?
    Sólo sabíamos que era de noche porque podríamos ver las estrellas.
    Una experiencia única, que habrá que repetir. Aunque ya estas hecha una autómata con ritmo de moscardón, me cuesta seguirte el ritmo.
    Y tranquila la conseguirás tocar sin error y al tempo, cuando yo consiga pronunciar el nombre de su compositor. Nikolái Andréyevich Rimski-Kórsakov.
    Un beso, cuídate.

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  2. ¬¬ Sabes que me encanta, ¡Y NO TE CREAS EL OMBLIGO DEL MUNDO!
    Claro que lo recuerdo, como también lo recordaran todos los de ese pueblo, después de la que armamos en el río y que nos mirasen como el mismísimo anticristo. JAJAJAJJAJAJAJJA, No sé si lo repetiría, no sé. Pero justamente esa semana es todo lo contrario de nuestro modo de vida de ahora. Parece que haya pasado tanto tiempo de eso.
    Un beso ¡Y DEJA DE JODER, COÑO!

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